EL TEATRO


El escenario brilla en todo su esplendor rebosante de brillos áureos que magnifican la escena.

Impresionantes  lámparas de araña se cimbrean sobre nosotros, que aun así nos mantenemos en una prudente oscuridad.




Todo nos pertenece !!.

Tus deseos me transforman, transmutan cada uno de mis átomos hasta convertirme en la fuente de tus deseos.

Puedo surtir del humo de buenos habanos cual cigarrera, jugadora perfecta o ser la bruja más perversa ofreciendo el cóctel más tentador que jamás hayas probado.

Observo desde un punto increado.
Sere la palabra que tu has desnudado.

El telón de largos, amplios, espesos e infranqueables ropajes ocultan la trama, lo ansiado, lo deseado que permanece a la espera de un público entregado a la tragicomedia.

Me gusta extraviarme en la traviesa oscuridad que ocultan los recovecos creados entre las bambalinas, la tramoya,
la utilería de este inmenso teatro planetario donde todos están  siempre pendientes de la engañosa luz de las candilejas.

Perderme junto a ti allí donde desnudos de persona y personaje nos zambullimos libres en la más clandestina de las obras.  Solo permitida a un público selecto, escogido entre lo mejor de cada universo.

Tu y Yo.

Da comienzo la escena siempre en el punto donde tu escribes el guión. Una trama que en ocasiones parece sorprenderte a ti mismo, escaparse de tus manos, pero rápidamente retomas las riendas, el control, el látigo dulce mientras espero que des el pie a mi personaje atenta, sin fallar las respuestas, ansiosa por continuar mi papel en la obra.

Tomo aire mientras me posee la locura de quien sabe  haber perdido la razón amparada por todas las razones.
Es en el sentido de la vida cuando deja de tener sentido.
No es tan importante lo que la razón diga si la obra es inédita dando paso sólo a la improvisación de aquellos han escrito su final.

No pretendo complacerte, ni tu ser complacido.
Darte la dosis de miedos, incertidumbres, achares sutiles que provocan una huida hacia la oscuridad más densa donde continuar estando.
Lejos del mundo, de las candilejas deslumbrantes donde todos empujan en busca de algo.
El lugar donde vamos a morir.

Todo el oro nos pertenece en los rincones donde el atrezzo nos provee entre las brumas perfectas que genera el calor que me provocas.


Sudores ardientes nacidos en la densidad de una tierra en celo enloquecida por la fuerza de tus huracanes.

Uniendo en lo visible el espectro de un elemento invisible, poderoso, mientras veo surgir ante mi la creación sublime.

Luces que se encienden ante un escenario aparentemente vacío que jamás estuvo tan rebosante
de vida, no importa el tiempo, la musica seguira sonando desde todos los tiempos manteniéndonos vivos.
No importa el espacio es en el vacío mas denso donde Sol y  Luna seguirán bailando para nosotros,  como acuerdo tácito de un trato que fue cerrado fuera del circulo limitante de vidas que se formalizan fuera de él.

Te decía que los dioses son algo efímero a imagen y semejanza de seres que crean y destruyen con la misma facilidad su creación y a si mismos.

Hay que ser más que un dios para convertirse en ti.
Tu no eres Él nunca lo fuiste, nunca lo serás, no hay hijos ni dioses que puedan compararse al que llegó para cerrar los guiones.
No te alimentan errores. Ni propios, ni ajenos.
No te alimentan terrores vividos. Ni muertos.
Albergas en ti mismo todo el brillo del espejo en el cual te miras porque me ves.

El telón se abre.


Música Maestro !!








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